El negocio del orgasmo femenino (Primera parte)

Platón la describió como un «un animal dentro de un animal» y, luego de la Edad Media, fue catalogada como una pandemia. Me refiero a la histeria femenina.

El paroxismo histérico, enfermedad del útero o histeria son todos sinónimos de una condición que afectó a la mayoría de las mujeres por siglos, según médicos de la época. Histeria proviene de la palabra griega hystera, que significa útero. Esta enfermedad —se referirá a la histeria como condición, padecimiento o enfermedad en este artículo, y a las mujeres como pacientes, aunque en realidad la histeria no era una enfermedad en sí— y sus tratamientos se describen en escritos muy antiguos, desde papiros del Antiguo Egipto, siendo mencionada por el médico de la Antigua Grecia Hipócrates y tratada hasta principios del siglo 20.

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Imagen de una «histérica» bajo hipnosis de D.M. Bourneville and P. Régnard. 2 – 3 – 4. Photographic Iconography of Salpêtrière.

Ya en los tiempos de Hipócrates se pensaba que el matrimonio no era suficiente para «curar» la histeria, por lo que había que tratar a las damas médicamente para aliviar los síntomas ocasionados por la excitación femenina. Sin embargo, los síntomas eran tantos que era difícil no considerarse una mujer «histérica».

Algunas de las señales de que se padecía de histeria eran: nerviosidad, desmayo, insomnio, espasmos musculares, dificultad para respirar, pérdida de peso y pérdida de apetito sexual. También se pensaba que la enfermedad era consecuencia de la falta de relaciones sexuales, de la deficiencia de gratificación o de placer sexual o de todo lo anterior a la vez.

La histeria femenina se trataba de varias maneras, pero las terapias más habituales eran el masaje pélvico o el masaje a la vulva. Un médico o una comadrona realizaban los masajes genitales hasta que la fémina que los recibiera lograra excitarse. Sí, parece absurdo, pero este era el tratamiento médico de un padecimiento ilusorio. Es decir, el orgasmo femenino pasó a ser una actividad pertinente a la medicina, y en un eventual negocio para los galenos.

Pero, ¿por qué se consideró el placer sexual y el orgasmo femenino como un padecimiento que había que tratar de esta manera?  La respuesta más lógica es la visión androcéntrica que se le dio —y que se extiende hasta la actualidad— de las relaciones sexuales y de la sexualidad femenina. Además, del desconocimiento y de la incomprensión referente a la masturbación y al orgasmo de la mujer.

Desde el punto de vista androcéntrico —que significa desde el punto de vista masculino— las relaciones sexuales consisten de tres pasos: la actividad sexual en preparación para el coito (foreplay), la penetración y el orgasmo masculino. Entonces, desde esa perspectiva se espera que la mujer alcance el orgasmo durante el coito y, de no suceder, algo falló en ella. Incluso hasta la década de 1970, algunos médicos aseguraban que las señoras que no tenían orgasmos durante el coito heterosexual sufrían de alguna deficiencia física o psicológica.

Fotografía de la película Hysteria (2011)  que recuenta la histeria y la invención del vibrador en la época victoriana del Reino Unido.
Fotografía de la película Hysteria (2011) que recuenta la histeria y la invención del vibrador en la época victoriana del Reino Unido.

Sin embargo, hay investigaciones que indican que más del 70% de las féminas no pueden alcanzar un orgasmo mediante coito únicamente. De hecho, el orgasmo continúa siendo motivo de estudios, pero hay datos que indican que muchas mujeres tienen orgasmos al masturbarse utilizando varias técnicas, mayormente. El orgasmo coital, en muchos casos, no se da.

Aunque desde hace muchas centurias se habla del clítoris y de la masturbación, los doctores de la época no aprobaban que las mujeres obtuvieran placer sexual propio pues se creía que ellas deseaban la maternidad, no el orgasmo. Por mucho tiempo, la masturbación femenina no fue aceptada, ya que se le imputaban varios desórdenes, dolencias y padecimientos relacionados a las mujeres.

No obstante, los galenos entendían que era adecuado el uso de masajes y de otras acciones hasta que la paciente estuviera satisfecha. Les recomendaban a las solteras, a las viudas, a las monjas o las esposas infelices que trataran su histeria cabalgando o con movimientos pélvicos en un columpio, en una mecedora o en un carruaje. Otras actividades sugeridas fueron: la utilización del tren (por la vibración que provocaba dicho transporte) y el correr bicicleta.

*(El negocio del orgasmo femenino continúa en un segundo artículo).

Fuentes: The Technology of Orgasm – “Hysteria”, the vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction, autora Rachel P. Maines. Película Hysteria (2011) protagonizada por Maggie Gyllenhaal y Hugh Dancy. Producida por: Informant Media, Beachfront Films, Forthcoming Productions, Chimera Films LLC… http://www.motherjones.com/media/2012/05/hysteria-sex-toy-history-timeline

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