El negocio del orgasmo femenino (Segunda parte)

Muy pronto, el otorgar placer a una mujer con técnicas manuales en un consultorio médico resultó ser un tratamiento fastidioso. El masaje pélvico con aceites lubricantes era muy popular, pero requería de destrezas apropiadas, incluyendo saber aplicar la intensidad adecuada para cada paciente y tener la resistencia para un tratamiento largo que podía durar hasta una hora.

Hay evidencias de que los doctores no sentían entusiasmo al realizar los masajes para tratar la histeria. Los consideraban tediosos, difíciles y una pérdida de tiempo. Se insistía en que estos tratamientos no proveían satisfacción sexual al galeno porque se consideraban meramente como terapias de rutina. Sin embargo, tal parece que aún era necesario usar estos métodos para calmar la enfermedad.

No pasó mucho tiempo para que se mecanizara la terapia con el uso de vibradores eléctricos. El lapso del tratamiento se redujo drásticamente de casi una hora a cinco o diez minutos por paciente. Se obtuvieron con estos aparatos resultados más satisfactorios en las mujeres.

El vibrador electromecánico lo inventó un médico británico en la década de 1880, y se convirtió en un instrumento habitual en poco tiempo. Otros aparatos que aparecieron para aliviar la histeria incluyen: las máquinas de masajes y los dispositivos para la hidroterapia.

El vibrator Chattanooga costaba $200, sin contar los costos de envío, para la década de 1900.
El vibrator Chattanooga costaba $200 (sin contar los costos de envío) para la década de 1900.

Discretamente, se comercializaban los vibradores en anuncios impresos donde se les aconsejaba a los esposos que se los obsequiaran a sus amadas. Asimismo, se anunciaban como máquinas de masaje para otras partes del cuerpo como la espalda baja y la cabeza. Se aseguraba que aliviaban el dolor, la rigidez y la debilidad del organismo.

Igualmente, desde el siglo 19 hasta la década de 1920, se anunciaban los vibradores en catálogos y en revistas como aparatos médicos de uso doméstico que calmaban la nostalgia, el dolor de cabeza y las arrugas. Estos instrumentos terapéuticos eran considerados un «cúralo todo». De hecho, el vibrador fue uno de los primeros electrodomésticos, sólo precedido por la máquina de coser, el abanico, la tetera y la tostadora. Luego de varias décadas, los anuncios de vibradores desaparecieron de las publicaciones impresas.

EL título literal del anuncio impreso de la parte de arriba (izquierda) es «Vibración es vida» y presenta distintos vibradores eléctricos como una manera forma de obtener «vida, vigor, fuerza y belleza».  El anuncio de la derecha se titula «Ayudas que toda mujer agradece» y anuncia electrodomésticos; entre ellos, un vibrator portátil con un valor de $5.95.
El título literal del anuncio impreso de la parte de arriba (izquierda) es «Vibración es vida» y presenta distintos vibradores eléctricos como formas de obtener «vida, energía, fuerza y belleza». El anuncio de la derecha se titula «Ayudas que toda mujer agradece» y muestra electrodomésticos; entre ellos, un vibrator portátil cuyo precio es $5.95.

Por otro lado, los masajes de hidroterapia fueron muy comunes durante los 1800’s y se daban en baños públicos y en otros lugares similares. Las mujeres sentían placer cuando el agua tocaba los genitales, la pelvis o otra parte de su cuerpo. El poder controlar la presión, la temperatura y la vibración del agua les producía excitación. En muchos casos esa experiencia era descrita como maravillosa e inexplicable. Tan populares fueron estos aparatos que en el 1906 se anunciaba uno para uso en el hogar, que se conectaba al grifo de la cocina o del baño.

Cabe destacar que los médicos que realizaban los masajes pélvicos a la mujer nunca perdieron su reputación, a pesar de que hoy estas terapias se consideran como discutibles. Esto se debe a que sus servicios se encubrían por los paradigmas creados alrededor de la sexualidad femenina. Por lo tanto, no se veía mal que realizaran esto, ya que la histeria se consideraba una afección que había que tratar médicamente.

Finalmente, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) tachó la condición de la histeria y otros padecimientos similares en 1952. Para la década del 1960, el vibrador se convirtió en un juguete sexual y la masturbación femenina fue más aceptada. Aunque continúa siendo un tema muy poco discutido en algunos círculos sociales, se puede decir que la inhibición de la masturbación y del orgasmo femenino se va desvaneciendo con el tiempo.

Fuentes: The Technology of Orgasm – “Hysteria”, the vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction, autora Rachel P. Maines y http://www.motherjones.com/media/2012/05/hysteria-sex-toy-history-timeline

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