Hombre y mujer: géneros, estereotipos e identidades (Segunda parte)

La actriz Emma Watson, Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres, pronunció un discurso para la igualdad de género en un evento de las Naciones Unidas.
La actriz Emma Watson, Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres, pronunció un discurso a favor de la igualdad de género en un evento de las Naciones Unidas.

Desde tiempos inmemorables han surgido estereotipos dirigidos a los hombres y a las mujeres. Muchos de los estereotipos aparecen cuando ciertas sociedades y culturas esperan que el varón y la fémina cumplan a cabalidad unos roles de géneros establecidos y al incumplirlos se piensa que han cometido una falta. Incluso en la actualidad la mayor expectativa para las señoras es que atiendan el hogar, velen por sus hijos y por sus esposos, mientras que el hombre es el máximo proveedor del hogar y tiene otras responsabilidades. Aunque estas tendencias han ido cambiando en las últimas décadas, aún hay oposición a cambios en los roles acostumbrados.

Lippmann y los estereotipos

El escritor, reportero y comentador de política estadounidense Walter Lippmann escribió en su libro Public Opinion (1922) que las personas se resisten a cambiar las ideas estereotipadas. Hay individuos que se niegan a transmutar sus ideas preconcebidas aunque estén seguros que están equivocados. Lippmann explicó que los estereotipos son creados por una persona o por grupos y puede darse en forma de crítica o cuando surge alguna percepción disímil. Cuando esas ideas se continúan promoviendo más entre individuos, se piensan que son finales e infalibles, es decir, los estereotipos se acrecientan y se sostienen con fuerza al difundirse.

Lippmann teorizó que la resistencia a los cambios se debe a los códigos morales, dado que ello puede influir en la opinión pública. Por lo tanto, supuso que la opinión pública es la versión moralista y codificada de los hechos. Sostuvo que las ideas estereotipadas centradas en los códigos determinan en gran medida qué hechos se perciben y cómo se aprecian. Igualmente, declaró que «nos hablan del mundo antes de verlo» y «nos imaginamos las cosas antes de experimentarlas», afirmando que los pensamientos preconcebidos, a menos que no sean descartados, gobiernan el proceso de la percepción. Lippmann reflexionó que los estereotipos se transmiten de padres a hijos.

Machismo y marianismo

Por otra parte, cabe destacar los conceptos de machismo y marianismo, tan discutidos cuando se mencionan los roles de géneros. La Real Academia Española define el machismo como «actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres» (rae.es, 2015). La palabra prepotente se refiere a una «persona que es más poderosa que otros, o alguien que abusa de su poder o hace alarde de él» (rae.es, 2015). El machismo está muy presente en Latinoamérica donde en muchas familias se exalta, con intención o sin ella, al varón con mucha virilidad. Se piensa que el hombre es el responsable del bienestar y del honor de su prole; también se le da más libertades. Las mujeres, por el contrario, representan la maternidad y la joven casta que llega virgen al matrimonio (marianismo). Esto tiene que ver con la tradición judeocristiana presente en las culturas latinas. Las ideas machistas y el marianismo, sin embargo, están cambiando en el presente, cuando observamos hombres menos agresivos y mujeres menos pasivas.

Tipificación de género en la infancia

Según la página electrónica Child Psychology, la tipificación de género es el proceso por el cual los niños y las niñas adquieren valores, motivos y conductas elegidas como apropiadas para los hombres y para las mujeres. En la infancia se desarrollan conocimientos basados en el género y en los estereotipos; a la vez los chiquillos adoptan una identidad y aprenden los roles designados para los varones y las féminas. Asimismo, hay dos factores cognoscitivos relacionados a la tipificación de género en la niñez: (1) cuándo los infantes adquieren la información asociada a los géneros; y (2) cómo esa información modifica las actividades y las conductas afines con los roles de géneros. Puesto que, como ya se ha mencionado, los padres y las familias influyen en la socialización de los roles debido a la manera en que crían a los niños. Desde una temprana edad, los infantes se identifican como varón o hembra, y se sienten recompensados al comportarse de acuerdo a su género. En ese proceso se desarrollan la identidad y la estabilidad de cada infante (Teoría del desarrollo cognitivo de Kohlberg).

En la parte posterior: Afiches de propaganda utilizados para reclutar mujeres durante la Segunda Guerra Mundial. A la izquierda: «Haz el trabajo que él dejó atrás» (1941-1945). Derecha: «Rosie, la remachadora» (1943).  Parte inferior a la izquierda: Mujer trabajando para una compañía de aviación en California, Estados Unidos. Parte inferior a la derecha: Una fémina y un varón trabajan en una fábrica de munición.
En la parte posterior: Afiches de propaganda utilizados durante la Segunda Guerra Mundial para reclutar mujeres para fábricas en Estados Unidos, que pudieran reemplazar a los varones activos en el ejército. A la izquierda: «Haz el trabajo que él dejó atrás» (1941-1945). Derecha: «Rosie, la remachadora» (1943). Parte inferior a la izquierda: Mujer trabajando para una compañía de aviación en California, Estados Unidos. Derecha: Una fémina y un varón trabajando en una fábrica de munición.

El hombre y la mujer no son tan distintos entre sí

No obstante, la psicóloga Janet Shibley Hyde analizó que los hombres y las mujeres son más parecidos en las variables psicológicas desde la infancia hasta la adultez, en algo que se conoce como la hipótesis de semejanza de género. Hyde examinó las características y las habilidades entre ambos géneros (comunicación verbal y no verbal, agresión, liderazgo, autoestima, razonamiento moral, comportamientos y conocimiento) y concluyó que los varones son más agresivos físicamente, se masturban con más frecuencia y son más abiertos a las relaciones sexuales sin ataduras en comparación con las féminas.

La experta también observó que los participantes del estudio fueron más honestos cuando se les aseguró que no se les iba a clasificar por género, ni se les pediría identificación para evitar estereotipos. En consecuencia, Hyde notó que las mujeres resultaron ser más agresivas que los hombres. Los investigadores entendieron entonces que los roles y la socialización tienen mucho peso en las acciones de una persona.

La psicóloga afirmó que las ideas erróneas que se promueven en los libros y otros medios de comunicación sobre de las diferencias entre hombres y mujeres son exageradas y crean estereotipos. Mencionó que el varón y la hembra no son tan dispares entre sí, basado en los estudios que realizó.

En conclusión, la crianza dada a los niños por los padres, familiares, maestros y otras personas es significativa en los preceptos de los roles, de la identidad y de los estereotipos. A través de la vida, estos conceptos se pueden modificar o cambiar. Pero lo más importante es entender que ser distintos no quiere decir que debe haber desventajas, prejuicios o discriminación entre hombres y mujeres.

Fuentes: Sexualidad Humana de Janet Shibley Hyde, John D. DeLamater, El sexólogo en casa de Concha Madueño, Real Academia Española (lema.rae.es), definicion.de.
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Hombre y mujer: géneros, estereotipos e identidades (Primera parte)

gender_symbols«Las mujeres son de Venus y los hombres son de Marte».

Quizás hayas escuchado esta frase como una expresión que manifiesta las diferencias entre el hombre y la mujer. Es indudable que ambos géneros tienen diferencias físicas, biológicas y psicológicas, pero una cosa es ser distintos y otra que se «coloque un sello» por esos contrastes.

De hecho, el tema más discutido en las últimas semanas en Puerto Rico es la perspectiva y la equidad de género. Pero, ¿qué significan ambos términos? Para entenderlos, hay que definir varias palabras.

La Real Academia Española da varias definiciones para perspectiva de las cuales la mayoría se emplea para objetos, no personas. La explicación más acertada en este caso es: «Punto de vista desde el cual se considera o se analiza un asunto».

Se menciona que equidad es «igualdad de ánimo» (rae.es, 2015), y «concepto que se utiliza para mencionar nociones de justicia e igualdad social con valoración de la individualidad» (definición.de, 2015). Igualdad de ánimo significa «principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos» (rae.es, 2015).

Ahora bien hay otros términos que se deben discutir, entre estos, la identidad, el estereotipo y el rol de género. Es importante aclarar estos puntos y otros temas relacionados para entender lo que significa la equidad entre géneros.

¿Niña o niño?

Al nacer un bebé una de las primeras preguntas que hacen los padres está relacionada al género: si es niña o si es niño. Es más, desde antes del nacimiento —cuando se puede saber si es hembra o si es varón mediante un ultrasonido pélvico de la mujer—, los padres esperan conocer con anticipación qué color de ropa comprarle, cómo decorar su cuarto y qué nombre ponerle al bebé. Luego del nacimiento, es casi seguro que la niña se mimara con materiales de color rosa, y el niño con cosas azules. Social y culturalmente, eso es lo más aceptable. Pero, ¿a qué se debe esto?

La explicación más lógica es que se debe a las ideas estereotipas que se han transmitido por la sociedad y por otros medios. La televisión, las revistas y los anuncios publicitarios muestran con frecuencia que las cosas de tonalidades rosas, delicadas y florales son para las niñas, mientras que a los niños se les obsequia con piezas colores azules, que denoten masculinidad.

Izquierda: Era común para el s. 17 que los varones de la realeza usaran trajes, joyas y adornos que hoy día se consideran muy femeninos. Derecha: Algunos padres apoyan que sus hijos  expresen sus personalidad aunque puedan resultar chocantes, como el caso de la hija de los actores Brad Pitt Y Angelina Jolie, Shiloh Jolie-Pitt, quien en la foto lleva traje de varón.
Izquierda: Era común para el s. 17 que los varones de la realeza usaran trajes, joyas y adornos que hoy día se consideran muy femeninos. Foto del príncipe de Asturias, Felipe Próspero, en un retrato hecho por Diego Velázquez, ca. 1659. Derecha: Algunos padres apoyan que sus hijos expresen su personalidades y sus gustos aunque puedan resultar chocantes, como el caso de la hija de los actores Brad Pitt y Angelina Jolie, Shiloh Jolie-Pitt, quien en la foto lleva traje de varón.

Por otro lado, el proceso de socialización difunde ciertas normas y expectativas de comportamiento. Este desarrollo comienza en la infancia cuando los padres transmiten los roles de géneros por medio de regaños, de expresiones y de prohibiciones. Hay un sin número de frases estereotipas dichas por los padres a sus hijos: «un hombrecito no llora» y «las niñas decentes no se comportan de esa manera», que tienen un impacto en la crianza de los infantes. Las costumbres, la forma de vestir, la manera de comportarse con frecuencia se relacionan con el género de los niños. Por ejemplo, ataviar a las hijas con faldas y a los hijos con pantalones son hábitos en muchas familias. Además, las muñecas, juguetes de cocina y casitas son obsequios se le dan a las niñas; los balones, carritos y objetos deportivos se eligen para los niños. Asimismo, los maestros, los familiares y otras personas también son parte de la enseñanza de los roles transferidos desde la niñez.

La socialización continúa en la adultez al imponerse ciertas normas, comportamientos o estilos de vida de acuerdo al género. Por ejemplo, al atribuirse empleos como la enfermería o la costura para mujeres o los deportes y la mecánica de autos para los hombres.

Roles de género, estereotipos y prejuicios  

Según la Real Academia Española, el rol es la «función que alguien o algo cumple» (rae.es, 2015). Los roles de géneros son las normas, expectativas y prácticas definidas por la sociedad y por la cultura vinculadas a un hombre o una mujer.

Los roles están muy arraigados en distintas estirpes, y si se falta a ellos o se cambian pueden crear estigmas y estereotipos sociales. Un rol de género puede ser la heterosexualidad. Es decir, cuando las relaciones íntimas o sexuales entre el hombre y la mujer es lo más aceptado, se discrimina a las personas homosexuales por sus preferencias. Los roles de género varían dependiendo de las culturas, de los grupos étnicos y de las clases sociales. Aunque hay comunidades donde tanto los varones como las hembras son agresivos y poco desiguales, en algunas familias latinoamericanas, los muchachos son criados para que sean «machos» y enérgicos, y se espera que las muchachas sean emocionales, pasivas y obedientes.

Sin embargo, estos roles han ido cambiando con el tiempo. Si bien hay diferencias en la personalidad y en el comportamiento entre los individuos, algunas hembras se han desempeñado en trabajos mayormente ocupados por varones, son más independientes e incluso igual de intensas que ellos. Las ideas de masculinidad han sufrido cambios, ya que hay varones sensibles, emocionales y meticulosos con su apariencia (metrosexuales y otros).

Los estereotipos son las «imágenes o ideas aceptadas comúnmente por un grupo con carácter inmutable» (rae.es, 2015). Algunos estereotipos se crean conforme a los gustos o a las características de las personas. Se puede pensar equivocadamente que un chico afeminado o delicado es homosexual y que una chica poco femenina («tomboy») es lesbiana.

[No se lo pierda] Pictogramas hechos por la artista china Yang Liu que manifiestan algunos prejuicios entre hombres y mujeres.

Las creencias estereotipadas se presentan en muchos lugares e incluso en los dibujos animados. En algunos programas de televisión, las damas pueden ser vistas como torpes, débiles y necesitadas de la ayuda de un caballero fortachón. En las escuelas, se puede pensar que los chicos son mejores resolviendo problemas matemáticos y son sobresalientes en las ciencias.

La actriz estadounidense Patricia Arquette, fue elogiada por su discurso de la igualdad para mujeres, pronunciado en los premios Óscar 2015.
La actriz estadounidense Patricia Arquette, fue elogiada por su discurso de igualdad para las mujeres, pronunciado en los premios Óscar 2015.

El prejuicio es distinto al estereotipo, ya que es una «opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal»; es la «acción de prejuzgar» (rae.es, 2015). Prejuzgar es «juzgar de las cosas antes del tiempo oportuno, o sin tener de ellas cabal conocimiento» (rae.es, 2015).

Recientemente, surgió el debate de que en la vida laboral, las féminas suelen estar en desventaja ante el varón cuando no se les permite adquirir un puesto alto por no ser consideradas igual de capaces que los hombres o cuando su salario es desproporcionado en compración con la de un sujeto en su mismo puesto. Los prejuicios se crean por desconocimiento o por opiniones anticipadas, en su mayoría absurdas, y van de la mano de la discriminación. En general, son muy negativos.

*(Hombre y mujer: géneros, estereotipos e identidades continúa en un segundo artículo).
Fuentes: Sexualidad Humana de Janet Shibley Hyde, John D. DeLamater, El sexólogo en casa de Concha Madueño, Real Academia Española (lema.rae.es), definicion.de.

El negocio del orgasmo femenino (Segunda parte)

Muy pronto, el otorgar placer a una mujer con técnicas manuales en un consultorio médico resultó ser un tratamiento fastidioso. El masaje pélvico con aceites lubricantes era muy popular, pero requería de destrezas apropiadas, incluyendo saber aplicar la intensidad adecuada para cada paciente y tener la resistencia para un tratamiento largo que podía durar hasta una hora.

Hay evidencias de que los doctores no sentían entusiasmo al realizar los masajes para tratar la histeria. Los consideraban tediosos, difíciles y una pérdida de tiempo. Se insistía en que estos tratamientos no proveían satisfacción sexual al galeno porque se consideraban meramente como terapias de rutina. Sin embargo, tal parece que aún era necesario usar estos métodos para calmar la enfermedad.

No pasó mucho tiempo para que se mecanizara la terapia con el uso de vibradores eléctricos. El lapso del tratamiento se redujo drásticamente de casi una hora a cinco o diez minutos por paciente. Se obtuvieron con estos aparatos resultados más satisfactorios en las mujeres.

El vibrador electromecánico lo inventó un médico británico en la década de 1880, y se convirtió en un instrumento habitual en poco tiempo. Otros aparatos que aparecieron para aliviar la histeria incluyen: las máquinas de masajes y los dispositivos para la hidroterapia.

El vibrator Chattanooga costaba $200, sin contar los costos de envío, para la década de 1900.
El vibrator Chattanooga costaba $200 (sin contar los costos de envío) para la década de 1900.

Discretamente, se comercializaban los vibradores en anuncios impresos donde se les aconsejaba a los esposos que se los obsequiaran a sus amadas. Asimismo, se anunciaban como máquinas de masaje para otras partes del cuerpo como la espalda baja y la cabeza. Se aseguraba que aliviaban el dolor, la rigidez y la debilidad del organismo.

Igualmente, desde el siglo 19 hasta la década de 1920, se anunciaban los vibradores en catálogos y en revistas como aparatos médicos de uso doméstico que calmaban la nostalgia, el dolor de cabeza y las arrugas. Estos instrumentos terapéuticos eran considerados un «cúralo todo». De hecho, el vibrador fue uno de los primeros electrodomésticos, sólo precedido por la máquina de coser, el abanico, la tetera y la tostadora. Luego de varias décadas, los anuncios de vibradores desaparecieron de las publicaciones impresas.

EL título literal del anuncio impreso de la parte de arriba (izquierda) es «Vibración es vida» y presenta distintos vibradores eléctricos como una manera forma de obtener «vida, vigor, fuerza y belleza».  El anuncio de la derecha se titula «Ayudas que toda mujer agradece» y anuncia electrodomésticos; entre ellos, un vibrator portátil con un valor de $5.95.
El título literal del anuncio impreso de la parte de arriba (izquierda) es «Vibración es vida» y presenta distintos vibradores eléctricos como formas de obtener «vida, energía, fuerza y belleza». El anuncio de la derecha se titula «Ayudas que toda mujer agradece» y muestra electrodomésticos; entre ellos, un vibrator portátil cuyo precio es $5.95.

Por otro lado, los masajes de hidroterapia fueron muy comunes durante los 1800’s y se daban en baños públicos y en otros lugares similares. Las mujeres sentían placer cuando el agua tocaba los genitales, la pelvis o otra parte de su cuerpo. El poder controlar la presión, la temperatura y la vibración del agua les producía excitación. En muchos casos esa experiencia era descrita como maravillosa e inexplicable. Tan populares fueron estos aparatos que en el 1906 se anunciaba uno para uso en el hogar, que se conectaba al grifo de la cocina o del baño.

Cabe destacar que los médicos que realizaban los masajes pélvicos a la mujer nunca perdieron su reputación, a pesar de que hoy estas terapias se consideran como discutibles. Esto se debe a que sus servicios se encubrían por los paradigmas creados alrededor de la sexualidad femenina. Por lo tanto, no se veía mal que realizaran esto, ya que la histeria se consideraba una afección que había que tratar médicamente.

Finalmente, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) tachó la condición de la histeria y otros padecimientos similares en 1952. Para la década del 1960, el vibrador se convirtió en un juguete sexual y la masturbación femenina fue más aceptada. Aunque continúa siendo un tema muy poco discutido en algunos círculos sociales, se puede decir que la inhibición de la masturbación y del orgasmo femenino se va desvaneciendo con el tiempo.

Fuentes: The Technology of Orgasm – “Hysteria”, the vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction, autora Rachel P. Maines y http://www.motherjones.com/media/2012/05/hysteria-sex-toy-history-timeline

El negocio del orgasmo femenino (Primera parte)

Platón la describió como un «un animal dentro de un animal» y, luego de la Edad Media, fue catalogada como una pandemia. Me refiero a la histeria femenina.

El paroxismo histérico, enfermedad del útero o histeria son todos sinónimos de una condición que afectó a la mayoría de las mujeres por siglos, según médicos de la época. Histeria proviene de la palabra griega hystera, que significa útero. Esta enfermedad —se referirá a la histeria como condición, padecimiento o enfermedad en este artículo, y a las mujeres como pacientes, aunque en realidad la histeria no era una enfermedad en sí— y sus tratamientos se describen en escritos muy antiguos, desde papiros del Antiguo Egipto, siendo mencionada por el médico de la Antigua Grecia Hipócrates y tratada hasta principios del siglo 20.

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Imagen de una «histérica» bajo hipnosis de D.M. Bourneville and P. Régnard. 2 – 3 – 4. Photographic Iconography of Salpêtrière.

Ya en los tiempos de Hipócrates se pensaba que el matrimonio no era suficiente para «curar» la histeria, por lo que había que tratar a las damas médicamente para aliviar los síntomas ocasionados por la excitación femenina. Sin embargo, los síntomas eran tantos que era difícil no considerarse una mujer «histérica».

Algunas de las señales de que se padecía de histeria eran: nerviosidad, desmayo, insomnio, espasmos musculares, dificultad para respirar, pérdida de peso y pérdida de apetito sexual. También se pensaba que la enfermedad era consecuencia de la falta de relaciones sexuales, de la deficiencia de gratificación o de placer sexual o de todo lo anterior a la vez.

La histeria femenina se trataba de varias maneras, pero las terapias más habituales eran el masaje pélvico o el masaje a la vulva. Un médico o una comadrona realizaban los masajes genitales hasta que la fémina que los recibiera lograra excitarse. Sí, parece absurdo, pero este era el tratamiento médico de un padecimiento ilusorio. Es decir, el orgasmo femenino pasó a ser una actividad pertinente a la medicina, y en un eventual negocio para los galenos.

Pero, ¿por qué se consideró el placer sexual y el orgasmo femenino como un padecimiento que había que tratar de esta manera?  La respuesta más lógica es la visión androcéntrica que se le dio —y que se extiende hasta la actualidad— de las relaciones sexuales y de la sexualidad femenina. Además, del desconocimiento y de la incomprensión referente a la masturbación y al orgasmo de la mujer.

Desde el punto de vista androcéntrico —que significa desde el punto de vista masculino— las relaciones sexuales consisten de tres pasos: la actividad sexual en preparación para el coito (foreplay), la penetración y el orgasmo masculino. Entonces, desde esa perspectiva se espera que la mujer alcance el orgasmo durante el coito y, de no suceder, algo falló en ella. Incluso hasta la década de 1970, algunos médicos aseguraban que las señoras que no tenían orgasmos durante el coito heterosexual sufrían de alguna deficiencia física o psicológica.

Fotografía de la película Hysteria (2011)  que recuenta la histeria y la invención del vibrador en la época victoriana del Reino Unido.
Fotografía de la película Hysteria (2011) que recuenta la histeria y la invención del vibrador en la época victoriana del Reino Unido.

Sin embargo, hay investigaciones que indican que más del 70% de las féminas no pueden alcanzar un orgasmo mediante coito únicamente. De hecho, el orgasmo continúa siendo motivo de estudios, pero hay datos que indican que muchas mujeres tienen orgasmos al masturbarse utilizando varias técnicas, mayormente. El orgasmo coital, en muchos casos, no se da.

Aunque desde hace muchas centurias se habla del clítoris y de la masturbación, los doctores de la época no aprobaban que las mujeres obtuvieran placer sexual propio pues se creía que ellas deseaban la maternidad, no el orgasmo. Por mucho tiempo, la masturbación femenina no fue aceptada, ya que se le imputaban varios desórdenes, dolencias y padecimientos relacionados a las mujeres.

No obstante, los galenos entendían que era adecuado el uso de masajes y de otras acciones hasta que la paciente estuviera satisfecha. Les recomendaban a las solteras, a las viudas, a las monjas o las esposas infelices que trataran su histeria cabalgando o con movimientos pélvicos en un columpio, en una mecedora o en un carruaje. Otras actividades sugeridas fueron: la utilización del tren (por la vibración que provocaba dicho transporte) y el correr bicicleta.

*(El negocio del orgasmo femenino continúa en un segundo artículo).

Fuentes: The Technology of Orgasm – “Hysteria”, the vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction, autora Rachel P. Maines. Película Hysteria (2011) protagonizada por Maggie Gyllenhaal y Hugh Dancy. Producida por: Informant Media, Beachfront Films, Forthcoming Productions, Chimera Films LLC… http://www.motherjones.com/media/2012/05/hysteria-sex-toy-history-timeline

La rareza de tener dos penes

Google Images (www.ulm.edu)
Fuente: Google Images (www.ulm.edu)

A través de las redes sociales se han dado a conocer historias de personas con condiciones físicas extraordinarias. Uno de esos relatos es del hombre con dos penes.

El individuo escribió en la red social Reddit una corta declaración que decía: «Soy un hombre con dos penes.  Háganme preguntas». Su publicación, junto con una foto de sus genitales —como evidencia de su condición—, generó mucho interés en la web y en las noticias nacionales e internacionales. La curiosidad de los usuarios de la red social se demostró mediante preguntas que fueron contestadas por el hombre, quien padece de lo que medicamente se conoce como difalia.

La identidad del varón se desconoce aunque se sabe que es un estadounidense de 25 años y que es bisexual, ya que manifestó que sostiene relaciones con un hombre y con una mujer simultáneamente. El hombre contestó preguntas de cómo manejó su condición en su adolescencia, de sus relaciones con parejas y de la funcionalidad de ambos penes.

¿Qué es la difalia?

La difalia es una condición muy rara en la que un varón nace con dos penes. Esta condición puede ocurrir en uno de cada cinco o seis millones de nacimientos, y sólo se conocen de 100 casos desde que fue reportado por primera vez por un médico suizo en 1609.

No se sabe con certeza que provoca que el feto desarrolle dos penes que pueden estar presentes uno al lado del otro o uno encima del otro, pero puede deberse a algún tipo de estrés o anomalía ocurridos a mitad de la gestación. Hay distintos tipos de difalia. Por ejemplo, ambos penes pueden ser muy distintos en tamaño y en apariencia.

También puede haber un solo pene completamente desarrollado y uno parcial. Pueden desarrollarse escrotos bífidos (escroto hendido en dos) y dos vejigas. En algunos varones puede haber malformación del ano. En el caso del hombre mencionado arriba, los dos penes están bien desarrollados y son funcionales. Tampoco sufre de otra malformación y, según el joven, él tiene una sola vejiga y una próstata con un tamaño un poco mayor al promedio, pero no tiene muchas más complicaciones de salud.

Un hombre con difalia puede ser capaz de sostener erecciones, de eyacular y de orinar por ambos penes, de estos ser completamente normales. Igualmente, puede tener relaciones sexuales sin muchas dificultades y procear hijos, aunque la mayoría de los individuos con difalia son infértiles. La difalia, sin embargo, no se hereda de padres a hijos.

No hay cura para los hombres con difalia, pero sí se puede amputar uno de los penes quirúrgicamente, específicamente si es parcial o está malformado. Aunque la cirugía es una opción, no siempre es el método adecuado, ya que podrían surgir complicaciones durante la misma. Un especialista evalúa cada caso y, entonces, aconseja el método a seguir, ya sea extirpación de uno de los genitales o corrección de alguna malformación.

Padres que procreen hijos con esta condición, deben consultar un especialista en neonatología y un urólogo, quienes evaluarán a cada paciente y orientarán acerca de las opciones que tiene el niño. Es importante saber que un hombre con difalia puede llevar una vida sana y normal luego de recibir ayuda médica y psicológica, si fuese necesario.

Fuentes:

https://www.princeton.edu/~achaney/tmve/wiki100k/docs/Diphallia.html

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3446048/

FDA recomienda cambiar política que impide a hombres homosexuales donar sangre

Varones que hayan tenido uno o más contactos sexuales con otros hombres no pueden donar sangre
Actualmente, los varones que hayan tenido uno o más contactos sexuales con otros hombres no pueden donar sangre.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), agencia que regula y promueve la salud pública en Estados Unidos y en sus territorios, ya consideró anular la prohibición nacional que impide a los hombres homosexuales o bisexuales —que tienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo— participar de la donación de sangre. Luego de varios años de estudiar, de examinar datos científicos y de considerar las recomendaciones de algunos profesionales de la salud, la agencia determinó hacer el cambio de recomendación para que los hombres homosexuales puedan donar sangre luego de un año de su último contacto sexual con personas de su mismo sexo. El cambio en esta prohibición se da debido a que las pruebas que se le realizan a las muestras de sangre extraídas durante la donación hacen más seguro el proceso de donar y suministrar sangre. Es decir, comparado con varios años atrás, la posibilidad de contraer enfermedades o infecciones como el VIH y la hepatitis es muy reducida. La agencia hace esta recomendación junto a un comité de expertos en el tema (Advisory Committee on Blood and Tissue Safety and Availability – ACBTSA) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés). Además, la FDA comenzará a implementar medidas y a monitorear el efecto de esta recomendación para asegurar la seguridad de los suministros de sangre. Desde hace 31 años —cuando comenzó a surgir la epidemia del VIH/SIDA en los Estados Unidos— se lleva a cabo esta política, señalada por muchas personas como discriminatoria. En la actualidad, la medida dicta que los varones no pueden donar sangre si han tenido uno o más contactos sexuales con otros hombres desde el 1977. Esto se debe a que esos grupos —llamados HSH en español o MSM, por sus siglas en inglés— están en mayor riesgo de padecer HIV, hepatitis B y otras enfermedades infecciosas que se pueden transmitir a otras personas durante la transfusión de sangre. La FDA espera que la nueva política se efectué a partir del 2015. De esta manera, se discriminará menos a los varones homosexuales o bisexuales que practiquen relaciones sexuales con otros hombres, y quienes no presentan un riesgo mayor para la transmisión de enfermedades infecciosas. Fuentes: http://www.fda.gov/NewsEvents/Newsroom/PressAnnouncements/ucm427843.htm http://www.fda.gov/BiologicsBloodVaccines/BloodBloodProducts/QuestionsaboutBlood/ucm108186.htm

[Infografía] Cómo usar un preservativo

Ilustración de cómo colocar un preservativo
Ilustración de cómo colocar un preservativo

«Es mucho que recordar… ¡yo sólo quiero hacerlo!», pensaran algunas personas al leer cuán preparados deben estar antes de usar un condón. Sin embargo, cuando se trata de protegerte de enfermedades de transmisión sexual o de embarazos no deseados, es mejor estar cauteloso.

Lo primero que debes tener en cuenta es que utilizar un preservativo, tanto de hombres como de mujeres (sí, existen aunque no son tan utilizados), es uno de los métodos anticonceptivos más efectivos. Un profiláctico cubre el pene y, si se usa correctamente, no permite que la esperma llegue a la vagina de la mujer. Mayormente, están hechos de látex, aunque también hay condones de poliuretano (usados por personas alérgicas al látex).

El preservativo no es 100% efectivo en todos los casos. Por ejemplo, la efectividad del mismo en la prevención de enfermedades de transmisión sexual es de 95%. Esto porque otras partes del cuerpo del hombre y de la mujer pueden entrar en contacto durante las relaciones sexuales (el escroto, etc.). No obstante, es más efectivo para evitar embarazos (alrededor de 97%).

Las recomendaciones de cómo usar un preservativo son las siguientes:

  • Coloca el condón antes de cualquier actividad sexual para prevenir que el líquido preseminal —ya que puede expulsarse un poco de líquido preeyaculatorio al excitarse el hombre— puede embarazar a una mujer o transmitir enfermedades.
  • El pene debe estar completamente erecto antes de colocarse el profiláctico.
  • El reservatorio o la punta del preservativo debe colgar de la punta del pene (vea la ilustración), ya que en ese espacio se acumulará el semen después de la eyaculación.
  • Si el condón queda muy apretado sobre el pene o contiene aire, se puede romper.
  • Si colocas el preservativo en un pene flácido o no totalmente erecto, el preservativo se puede deslizar.
  • Al sacar el profiláctico del pene después de la eyaculación —y antes de perder completamente la erección— se retira de la vagina sujetando la base del condón (parte de arriba), se desenrolla del resto del pene con cuidado de que no se salga el semen del reservatorio, preferiblemente se le hace un nudo y se descarta en la basura.
  • Se recomienda que no se guarde el preservativo en lugares donde se exponga al calor o a la humedad porque se podría dañar.

Antes de comenzar, no está de más asegurarte que lo estás haciendo bien. Parecería que debes estar pendiente de muchos pasos antes de cualquier actividad sexual y antes de utilizar un condón —y es cierto—, pero como ya se insinuó, «ir a la cama» no es tan sencillo como parece.

Fuentes: http://www.durex.com, http://es.wikihow.com/usar-un-preservativo-correctamente